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El Papa pide el “No” a la violencia en nombre de la religión

Defendió la paz y la concordia con los musulmanes en El Cairo al visitar una iglesia copta donde 29 fieles murieron en un atentado yihadista, un viaje en el que se reunió tanto con el Papa Teodoro II y como con el gran imán Ahmed al Tayeb

El Cairo Egipto, 29 de abril 2017.- El Papa Francisco pidió hoy a líderes musulmanes reunidos en El Cairo un “no fuerte y claro” a la violencia en nombre de Dios, se solidarizó con los coptos víctimas de recientes atentados en Egipto y defendió el respeto de los derechos humanos. 

Francisco elevó su voz en contra de la violencia cometida por quienes aseguran que Dios y la religión lo piden y por ello protagonizó un homenaje ecuménico con el Papa copto ortodoxo, Teodoro II, al recordar a las víctimas del terrorismo de los últimos meses. 

Esto sucedió al final de su primera y breve jornada en El Cairo, adonde llegó a primera hora de la tarde y que abandonará este sábado: apenas 27 horas en el sexto país de mayoría musulmana que visita durante su pontificado en un viaje con un claro mensaje de reconciliación entre religiones. 

El Pontífice eligió un centro teológico fundamental del Islam sunita, la Universidad de Al Azhar, el centro islámico más antiguo del mundo y en un país de abrumadora mayoría musulmana para repetir el mensaje de que la religión no puede ser utilizada para justificar el terror. 

“Repitamos un ‘no’ fuerte y claro a cualquier forma de violencia, venganza y odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios”, dijo el Pontífice en la conferencia. 

En esta institución de referencia islámica, con la que se han acrecentado las relaciones tras el enfriamiento que se produjo durante el pontificado de su antecesor Benedicto XVI (2005-2013), el Papa llamó a los responsables religiosos a “desenmascarar la violencia que se reviste de presunta sacralidad”.

“Es imprescindible excluir cualquier posición absoluta que justifique formas de violencia. La violencia, de hecho, es la negación de toda religiosidad auténtica”, defendió el Papa. 

Sus palabras encontraron eco en la respuesta que le dio el jeque Ahmed al Tayeb, rector de la Universidad de Al Azhar, quien aseguró que ni el Islam ni el cristianismo ni el judaísmo son “religiones terroristas” por las acciones de algunos de sus fieles. 

“El Islam no es una religión de terrorismo porque una minoría que ha interpretado mal algunas aleyas haya empezado a matar a la gente y a aterrorizar a los inocentes”, dijo Al Tayeb.

Y pidió que se trabaje para “limpiar la imagen de las religiones” de estos malentendidos y de los “falsos creyentes”. 

En primera fila del auditorio les escuchaba además el patriarca ecuménico ortodoxo de Constantinopla Bartolomé I, ejemplo de la vertiente ecuménica de este viaje del Papa.
Francisco habló a los presentes como “responsables religiosos” y les dijo que, como tales, tienen que “denunciar las violaciones contra la dignidad humana y contra los derechos humanos” en la primera alusión a estos últimos en su viaje a El Cairo.

La segunda vez que se refirió a esos derechos fue poco después: ante el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, en un discurso en el que el Papa apeló al “respeto incondicional” que merecen.
Francisco había visitado el palacio presidencial para reunirse con el presidente Al Sisi, antes de ser recibido por el gran imán de Al Azhar.

En su discurso, el Pontífice criticó los “populismos demagógicos” que, según él, no ayudan “a consolidar la paz y la estabilizad”.

Todas las iglesias estaban bajo estrecha seguridad. Los yihadistas han jurado multiplicar los ataques contra los coptos, mayoritariamente ortodoxos, que representan cerca del 10% de los 92 millones de egipcios.

Los coptos ortodoxos de Egipto, comunidad cristiana más importante en Oriente Medio, dicen ser víctimas de discriminación por parte de las autoridades y de la mayoría musulmana.

En otro discurso ofrecido ante Al Sisi, Francisco llamó al respeto “incondicional” de los derechos humanos y citó en particular “la libertad religiosa y de expresión”.

Las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos acusan regularmente al presidente egipcio de haber instaurado un régimen represivo que no tolera ninguna voz opositora desde que destituyó en 2013 al islamista Mohamed Mursi.

Sus detractores consideran que el presidente ha cerrado el paréntesis democrático que se abrió en 2011 con la revuelta que expulsó del poder a Hosni Mubarak.

Aún así, Al Sisi es el primer presidente de su país que ha asistido a la misa de Navidad, un gesto apreciado por la comunidad.

“Egipto está en primera línea en la confrontación del mal terrorista, su pueblo paga con sacrificio un precio exorbitante para hacer frente a este peligro”, declaró Al Sisi, elogiando la postura del Papa Francisco.

Francisco dijo que “el desarrollo, la prosperidad y la paz son bienes irrenunciables que merecen todo sacrificio”, pero advirtió a continuación que son objetivos que exigen “sobre todo (el) respeto incondicional de los derechos inalienables del hombre, como la igualdad entre todos los ciudadanos, la libertad religiosa y de expresión, sin distinción alguna”.

El Papa no mencionó en su discurso casos particulares ni vinculó expresamente esa apelación con la situación de Egipto.

Pero advirtió ante los presentes -miembros del Gobierno y del Parlamento egipcios y representantes del cuerpo diplomático- de que “la historia no perdona a los que proclaman la justicia y practican la injusticia”.

Al final del día, Francisco protagonizó un momento de oración con el Papa copto, Teodoro II, a quien hizo una visita de cortesía y con quien caminó hasta la Iglesia de San Pedro, próxima a la residencia patriarcal. 

Pero antes firmaron una declaración conjunta en la que establecieron que los bautizados en una Iglesia no tendrán que volver a recibir ese sacramento si quieren unirse a la otra y dijeron que esa decisión va en el camino de la unidad entre ambas. 

Francisco y Teodoro II depositaron flores y encendieron un cirio en recuerdo de las víctimas de los atentados que, desde diciembre, el grupo yihadista Estado Islámico reivindicó contra lugares de culto de los coptos, una minoría cristiana de unos 9 millones de personas, aproximadamente el 10 % de la población egipcia. 

Al final de la jornada el Papa cenó en privado y se alojó en la nunciatura vaticana en El Cairo, donde este sábado, segundo y último día de su viaje a Egipto -país visitado solamente antes por otro Pontífice, Juan Pablo II en 2000- tiene previsto celebrar misa en un estadio del Ejército del Aire.
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